9 types of lovers

9 Maneras equivocadas de amar


El eneagrama – un modelo psicológico y espiritual – describe nueve tipos de personalidad junto con nueve caminos de desarrollo personal. A continuación explico el comportamiento de estos nueve tipos relacionado con el amor. Importantemente, hablaré de las características de cada tipo de un nivel bajo de autoconocimiento e inteligencia emocional. (Por supuesto, cada uno de los nueve tipos de personalidad también tiene su lado positivo relacionado con un nivel alto de desarrollo personal, pero ese tema la dejo para otro artículo.) También compartiré el antídoto para cada tipo, o sea cosas que cada tipo puede hacer para transcender la sombra y así disfrutar de relaciones sanas y amorosas.

Vyara

Maneras de amar y no recibir amor

El perfeccionista

Dice: Cariño, lo he organizado todo (y con antelación) y también tengo las reglas de nuestra relación escritas y bien claras. Por supuesto yo soy puntual y te trato con respeto e integridad y me frustro mucho que tú no hagas lo mismo. No puedo entender que a la gente (es decir, a ti) no le importa la puntualidad, la responsabilidad, ni el desarrollo personal. Y ¿Cómo has podido arruinar el orden que había creado en el dormitorio para que podamos hacer el amor en un ambiente perfecto y perfectamente ordenado? ¿Quieres que seamos espontáneos? No hay problema, lo puedo organizar. Solo define las reglas de la espontaneidad.
El antídoto para el perfeccionista: Relájate. No tengas miedo de estropear las cosas un poco. Está bien que peques de vez en cuando. No puedes tener siempre la razón.

El ayudante

Dice: Cariño, acabo de hacer esto para ti. No importa si te sirva o no. Y no me digas que no lo necesitas después de todo el esfuerzo que he hecho por ti. Lo mínimo que me debes es apreciación de mis esfuerzos. ¿No es necesario que me esfuerce tanto por ti? Pero yo vivo para estar al servicio. No tengo necesidades propias. Mi única necesidad es acomodar tus necesidades. Y por supuesto tú me debes tiempo, amor, agradecimiento y validación por todo lo que hago por ti (pues, parece que yo sí tengo necesidades después de todo… y tal vez tenga motivos ocultos…). ¿De verdad interpretas mis esfuerzos como acto de control? ¡No me digas que te sientes sofocado! Cómo puedes decir esto cuando lo único en que pienso yo es nuestra relación y tus necesidades. ¿Cómo puedes pedir que te deje en paz después de todos mis sacrificios por ti (aunque no me hayas pedido nada)?
El antídoto para el ayudante: Pasa mucho tiempo solo/a y resiste la tentación de ayudar e invadir el espacio privado de los demás (y especialmente de tu media naranja). No te unas con el otro por completo, déjale respirar y cuidarse sin tu ayuda. Tú cuídate de ti y de tus propias necesidades. Es cierto que tengas miles de necesidades así que ocúpate de ellas, no las proyectes a los demás.

El competidor

Dice: Cariño, hoy estuve en la oficina 11 horas, por supuesto fui al gimnasio después, ahora voy a la clase financiera. Ah sí, durante la pausa del almuerzo precisé algunas cosas relacionadas con mi nuevo proyecto de página web y también aproveché a organizar una cita con el mejor costurero de la ciudad para que me haga un traje a medida. ¿Qué dices? Que quieres pasar tiempo conmigo. A ver… es que con esta agenda tan apretada… ¿Quieres hacer el amor? Bueno, ¿qué te parece el 14 de julio?
Piensa: Por favor, muéstrame apreciación por todo lo que consigo en la vida. No me distraigas de mis proyectos valiosos (y no me juzgues por poner fotos en Facebook constantemente para que los demás vean mis éxitos). Es que no me siento digno de amor sin éxitos profesionales e apariencia externa impecable.
El antídoto para el competidor: Aspira menos. Conéctate con tus emociones, no con el trabajo.

El soñador

Dice: Como estoy deseando una conexión dulce y fascinante, misteriosa y llena de claridad, una conexión con un príncipe de tierras ajenas, con alguien que atravesará océanos para estar conmigo, para amarme, para amar mi dolor y para unirse conmigo completamente en este dolor… ¿Qué me dices, cariño? Que estás aquí ahora, que eres real y que tu amor por mí es real. Pero eso parece tan ordinario. Prefiero volver a mi sueño. (Mientras tanto tú ve a ganar dinero para pagar los gastos).
Piensa: Me siento tan indigno/a, tan abandonado/a y tan celoso/a por todo lo que los demás parecen tener. Siento tanta depresión y tanto dolor que solo quiero escapar. ¿Y si me corto las muñecas? Pero primero escribiré un poema por la que el mundo me va a apreciar después de que me muere.
El antídoto para el soñador: Conéctate con la realidad. Vea la luz y la alegría en las cosas cotidianas. Aprecia lo que tienes aquí y ahora. Deja de compararte con los demás y de envidiarlos. Afronta la vida con pragmatismo. Actúa mas, sueña menos. Después de todo alguien tiene que pagar los gastos y está bien que lo hagas tú. Los artistas también tienen derecho a ganarse la vida, no solo a sufrir.

El pensador

Dice: Hablando del sexo, cariño, ¿tu sabias que números de estudios demuestran que la reproducción sexual implica la combinación de células especializadas llamadas gametos para formar hijos que heredan el material genético, y por tanto los rasgos y naturaleza de ambos padres. Los gametos pueden ser idénticos en forma y función (isogametos), pero en algunos casos han evolucionado hacia una asimetría de tal manera que hay dos tipos de gametos específicos por sexo (heterogametos): los gametos masculinos son pequeños, móviles, y optimizados para el transporte de su información genética a cierta distancia; mientras que los gametos femeninos son grandes, no móviles y contienen los nutrientes necesarios para el desarrollo temprano del organismo joven…

¿Qué? ¿Me estabas diciendo que querías tener sexo? Pues, déjame estudiar el tema un poco más primero. Es que no me siento listo para poner en práctica lo que estoy investigando.
El antídoto para el pensador: Participa en la vida. Practica lo que has aprendido. Pasa menos tiempo a solas con los libros y más tiempo con seres humanos. Ven a jugar con nosotros, nadie te va a morder. No importa que seas un snob pesado, te queremos igual.

El abogado del diablo

Dice: Pero ¿por qué quieres probar un nuevo restaurante cuando hemos ido al miso sitio 5 años ya? ¿Y si la comida no es buena? ¿Y si hace frio? ¿Y si nos enfermamos? ¡Espera! ¿Te has enamorado de un camarero de este restaurante? ¿Me has estado engañando? ¿Por qué no puedes ser leal? ¿Por qué no podemos ser leales a nuestro restaurante? Yo te soy totalmente leal a ti.
Piensa: Me siento tan inseguro cuando buscas cambio. ¡Nunca cambies nada! Pero bien, te quiero y te seguiré al restaurante (o al fin del mundo, si es lo que tengo que hacer). Solo necesito un poco de tiempo para prepararme para cualquier peligro.
El antídoto para el abogado del diablo: No seas tan paranoico/a. No trates de anticipar fracaso y peligro por todas partes. Abrasa el cambio, las sorpresas, y la novedad.

El hiperactivo

Dice: Cariño, juntémonos todos y tengamos una orgia, ¿te parece?
Piensa: Te quiero tanto que quiero compartir mi alegría y todas las experiencias positivas que se pueden tener contigo. Además, me aburro rápido y no puedo imaginarme estar atrapado en un sitio con la misma persona haciendo lo mismo para toda la vida. Necesito variedad para sentirme vivo. Quiero saborear de todo. No quiero perderme nada. No quiero sentirme triste. Quiero solo alegría y fiesta.
El antídoto para el hiperactivo: No tengas miedo al dolor. La vida no es solo fiesta. Evita el exceso (de comida, alcohol, vacaciones, relaciones…). No seas narcisista. Mejor empieza a leer libros. Sí, todos sabemos que no te gusta leer pero lo que no te gusta es bueno para ti. Elije algo y profundiza en ello. Aprende a comprometerte.

El machista

Dice: Cariño, cuando peleo contigo y empiezo a gritar, espero que hagas lo mismo en vez de tratar de huir de mí. ¿Me tienes miedo y piensas que estás en peligro? Pero yo estoy aquí para protegerte. Y pelearía con cualquiera por ti. No sabía que me encontrabas tan violente. Esa es mi manera de hacer el amor.
El antídoto para el machista: Respira profundo y usa la mitad de la fuerza que normalmente utilizas. No tengas miedo de mostrar tu personalidad verdadera y vulnerable.

El tranquilo

Dice: Haremos lo que quieras, cariño. Tu deseo es mi orden. Solo no me apurres.
Piensa: He bajado mis expectativas (para no quedar decepcionado y no tener que involucrarme en conflictos o tomar decisiones mientras persigo mis sueños). Ya ni sé qué quiero, así que vamos con lo que quieres tú. Sin embargo, pregunta me otra vez (y otra, y otra…) qué quiero porque si sigues ignorándome a mí y mis deseos, la ira se acumulará y un día va a explotar.
El antídoto para el tranquilo: Despierta. Date cuenta de tu propia vida, tus propias necesidades y tus prioridades. Levántate del sofá y empieza a actuar decisivamente (aunque te puedas afrontar con opiniones distintas y a veces conflictivas). Date prisa – el tiempo se va rápido a pesar de tu percepción que vivirás 200 años.

Sígenos: