¿Tienes libre albedrío o sigues el destino?

¿Puedes elegir las cosas de tu vida libremente o eres controlado por el destino? La verdad es que hay un poco de los dos. A continuación, explicaré cómo distinguir entre lo que puedes cambiar y lo que tienes que aceptar.

Vyara

Cambia lo que puedes y acepta lo que no puedes cambiar

Superficialmente parece que podemos tomar decisiones y hacer elecciones por nuestra propia voluntad. Pero si profundizamos, nos daremos cuenta que en cada circunstancia tomamos la única decisión posible siguiendo nuestro propio programa. Imagínate por ejemplo que tienes que elegir entre dos empleos. El entrevistador del primero se parecía mucho a tu abuelo que a ti no te gustaba para nada. Por eso, tu subconsciente toma la decisión de alejarte de este empleo. Tú ni te das cuenta de eso conscientemente y te tomas algunos días para pensar. Al final, “eliges” el segundo empleo y parece que tu decisión es producto de tu propia voluntad. Pero ¿fue así de verdad? Y si no, si ibas a acabar con el segundo empleo de todos modos (dirigido por tu subconsciente), ¿valía la pena preocuparte tanto mientras “tomabas la decisión” conscientemente?

Bien, la del arriba no es la única manera de tomar decisiones. Imagínate un hombre que sale con unas cuantas mujeres y al final se casa con la perra. ¿Está loco? ¿Por qué dejar la dulce princesa inocente y casarse con esta mujer tan horrible? Pero, ¿por qué no? ¿Qué elección tenía él realmente? Si hemos venido aquí cada uno con su propio guion, hay ciertas cosas que no solo no podemos escapar pero tenemos que padecer para aprender, crecer y evolucionar. Así tomamos decisiones que nos ayudan atravesar este camino de aprendizaje y crecimiento. Realmente mucho de lo que sucede no depende de nosotros, especialmente los desafíos que están aquí para que elevemos nuestra consciencia (otra cosa es si lo hacemos o no). Es como si estuviéramos viendo una película donde nosotros mismos somos el protagonista principal. La película ya está hecha pero a nosotros nos queda todavía extraer la moral de la historia. No podemos cambiar el guion. Sin embargo, podemos recordar que a pesar de que estamos en la pelicular también la estamos observando a la distancia. Podemos dar un paso atrás como observadores, obtener perspectiva, y aprender de nuestra propia experiencia proyectada en la pantalla.

Así nuestro hombre se casa con la perra no porque ha tomado la decisión equivocada. El matrimonio está en la película y lo único que le queda ahora es aprender desde el punto de vista del observador (o sea, aprender de repente a creer en su intuición o en si mismo, aprender a no juzgar, a tener paciencia, a perdonar, etc.). (No) por casualidad, la perra muy probablemente refleja el lado oscuro de su marido y le está ayudando a transcender su propia sombra y elevar su consciencia. Entonces, ¿qué tiene que hacer el pobre hombre ahora? ¿Pedir divorcio? Pues, si un divorcio está en el guion, lo va a pedir. Pero más que nada la cuestión ahora no es qué hacer sino qué aprender. ¿Qué actitud va a mostrar el hombre mientras está observando su propia película? ¿La va a ir viendo desde el miedo, resentimiento y arrepentimiento? O ¿cambiará la actitud conectándose con la aceptación y el amor incondicional? Igual la película es neutra. La actitud es lo que le da pinta de horror o de sabiduría. Efectivamente, la actitud es lo que determina la calidad de nuestra vida.

Entonces, si estás tratando de cambiar el guion de tu propia película, para ya. Mejor trabaja en tu actitud para poder tener una vida de mejor calidad. Después de todo, este es precisamente la rezón por la que estamos aquí: trabajar en la actitud. No es ninguna coincidencia que nuestro guion está lleno de obstáculos. Los obstáculos nos dan la oportunidad de “cambiar el chip” y así elevar nuestra consciencia. Entonces cuando la vida te da limones, pide tequila. Con esa actitud te sentirás satisfecho aunque no puedas cambiar lo que te haya tocado.

En fin, si quieres una vida estupenda, obsérvala desde el amor, el perdón y la aceptación. De esa manera te alineas con el destino y no le tienes miedo. Estás en paz y no quieres ni más ni menos de lo que ya tienes para sentirte feliz.

Sígenos: