Fructose is poison

La fructosa es veneno

¿Crees que la fructosa es mejor que la glucosa? Eso no es cierto. La fructosa es mucho peor que la glucosa. De hecho, la fructosa es la peor forma de azúcar. Sigue leyendo y ya verás porque.

Vyara

La fructosa, hígado graso y diabetes

La fructosa se encuentra en casi todos los alimentos procesados (frecuentemente le llaman jarabe de maíz). Mientras casi todas las células de tu cuerpo pueden utilizar la glucosa para energía, ninguna célula puede utilizar la fructosa. Así, el consumo excesivo de fructosa causa tremendos problemas para el hígado y se convierte directamente en grasa. El resultado es hígado graso, resistencia a la insulina, diabetes, sobrepeso, problemas cardiacos e insuficiencia renal.

Para analizar cómo afecta la fructosa la resistencia a la insulina un experimento fue realizado en 1980. Sujetos sanos empezaron a consumir diariamente un exceso de 1000 calorías en forma de fructosa o glucosa. Al final, la gente que consumía glucosa no mostró cambios de la resistencia a la insulina. Sin embargo, la gente que consumía fructosa aumento su resistencia a la insulina con el 25% dentro de solo 7 días.

Otro estudio, realizado en 2009, demostró que individuos sanos pueden acabar con prediabetes en solo 8 semanas comiendo 25% de sus calorías diarias en forma de fructosa. Al mismo tiempo, el grupo de control, que durante estas 8 semanas comía 25% de sus calorías diarias en forma de glucosa, no desarrollo prediabetes.

Y bien, ¿qué pasó con el consejo de comer mucha fruta? La verdad es que la fruta tiene vitaminas, minerales y fibras. Así que si comes un poco de fruta, probablemente no acabarás con diabetes, especialmente tomando en cuenta el hecho de que las fibras tienen una función protectora. PERO eso vale solo si comes fruta entera, y solo si no combinas la fruta con otros carbohidratos. Si combinas la fruta con varias formas de glucosa, estás en problemas. Tu cuerpo entonces utilizará la glucosa para energía y convertirá la fructosa inmediatamente en grasa del hígado.

En conclusión, sí que puedes consumir una cantidad moderada de fruta. Pero solo si la fruta reemplaza el consumo de otros carbohidratos. En cuanto a la fructosa procesada (como el jarabe de maíz, por ejemplo), trátala como si fuera veneno.

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