Las lecciones de la vida: ¿cuándo, cómo y por qué aprenderlas?

Es bastante común pensar que estamos aquí para aprender ciertas lecciones de la vida. Aun así, ¿de qué lecciones se trata precisamente? ¿Quién realmente las aprende? Y ¿qué pasa cuando las hayamos aprendido? ¿Se pone la vida más fácil? O ¿seguimos aprendiendo hasta la muerte? Estas son las preguntas que trato de responder a continuación.

Vyara

Aprender las lecciones de la vida es urgente, aun así – opcional

Una de las lecciones más importantes de la vida que tenemos que aprender es el Perdón. Convenientemente, tenemos muchas oportunidades de aprenderla. Desgraciadamente, casi nunca aprendemos esta lección suficientemente rápido para poder disfrutar el resto de la vida y experimentar felicidad y plenitud. Muchos se equivocan pensando que perdonar significa hacer un favor al otro. De hecho, no perdonar significa beber nuestro propio veneno esperando que el otro se muera.

Pero ¿por qué? ¿Qué nos pasa? ¿Por qué no podemos perdonar y seguir con la vida felices? ¿Por qué no elegir la paz sobre el sufrimiento? Pues, la respuesta es bastante simple – porque queremos tener derecho. Así, siempre elegimos la justicia. En realidad, preferimos tener derecho que ser felices.

La cosa es que muy temprano los seres humanos desarrollan el ego que percibe el mundo desde el punto de vista de la dualidad. Así, el ego se convierte en un juez. Las cosas son malas y buenas, justas e injustas, blancas y negras. O sea, desarrollamos un sentido de justicia tremendo y empezamos a juzgar todo. Por supuesto nuestros juicios son solamente opiniones subjetivas basadas en el sentido de separación y dualidad. Estos pensamientos forman parte de una gran ilusión que el ego fomenta y que, importantemente, nos hace sufrir. No obstante, el ego se vuelve adicto a ese sufrimiento y empieza a identificarse con el papel de la víctima. Es que el victimismo le encanta al ego por que le ofrece una gran ventaja – las injusticias del mundo se convierten en una excusa conveniente para toda la vida. Siempre tenemos derecho, nunca tenemos la culpa, los demás son tan insensibles y la vida tan injusta. Somos víctimas legítimas. Por supuesto, sufrimos en el proceso. Pero al mismo tiempo se siente tan bien tener derecho y tener también una excusa para todo.

Ahora, tal vez pienses que lo de arriba no se aplica a ti. Tal vez te imagines que eres inclusivo, tolerante, paciente, compasivo, dulce e indulgente; que nunca te haces valer ni buscas tus derechos. Para verificar esa teoría, pregúntate lo siguiente: ¿Tienes conflictos y estrés en tu vida? ¿Te cabrean algunos de tus familiares, colegas, amigos, parientes o hijos? ¿Cómo está tu relación con tu ex? ¿Te pones alguna vez ansioso o (pasivo) agresivo? Pues, todos estos son señales de que no has aprendido a perdonar.

Bien, la siguiente pregunta es si consigues algo positivo mientras alimentas el monstro interno que siempre quiere tener derecho. Si eso te hace feliz, puedes seguir de la misma manera. Pero si eres infeliz, ya es hora de renunciar el derecho de tener derecho y así aprender la lección más importante de la vida, el Perdón. Cuanto más pronto lo hagas, más feliz será el resto de tu vida. Por el contrario, cuanto más tardes en perdonar, tanto más “injusticias” experimentarás para que puedas aprender la lección del Perdón. Tú decides. Puedes perdonar ahora y seguir feliz adelante. O también puedes quedarte tu “precioso” derecho de tener derecho y permanecer ofendido hasta que queras. En realidad no es necesario que aprendas a perdonar durante tu vida. Puedes morir amargado y resentido y el universo no tiene problema con esto. El problema es solo tuyo.

¿Aún tienes dudas? Bien, veamos el proceso de aprendizaje de la lección del Perdón en más detalle. Imagínate un niño peceño. Ese niño ya tiene su propio guion, una película en la que tiene el papel principal pero también la que va a observar a la distancia durante su vida. La película ya está hecha pero al niño todavía le queda extraer las lecciones, la más importante de las cuales es el Perdón. Para facilitar el aprendizaje el guion contiene muchos acontecimientos aparentemente injustos: los padres dejan al niño solo y él se quema la mano “por casualidad” y se queda con una cicatriz por vida; luego en la escuela un profesor le acusa de hacer trampa en un examen y le da una marca más baja de lo que supuestamente el niño merece; más tarde su esposa le divorcia y le “roba” su fortuna. Y ¿qué hace nuestro hombre? ¿Se amarga jugando el papel de la víctima y culpando la vida por la injusta que es? ¿O perdona y vive feliz? Importantemente, si todas las “injusticias” ya están en el guion, ¿cuándo aprenderá y cómo cambiará el guion con su aprendizaje? Solemos pensar que atraeremos las mismas circunstancias hasta que aprendamos nuestras lecciones. Entonces si el niño perdona el profesor, ¿puede esto prevenir su futuro “injusto” divorcio?

En realidad, si aprendes una lección no cambiarás el guion sino tu propia experiencia de él. Por eso es importante que aprendas tus lecciones lo más pronto posible. La mayoría de lo que te va a pasar en la vida ya está en tu película. Sin embargo, hasta cuando la vida te parecerá injusta depende de tu habilidad de observar la película desde un punto de vista neutral, es decir de tu habilidad de perdonar. Si perdonas a tu profesor en la escuela, el resto de tu vida no te va a parecer injusta. No vas a continuar a tomar las cosas personalmente. El divorcio ya no será un desastre aunque te quite el dinero y la casa. Más bien, lo vas a observar como un bendigo, una oportunidad de no depender de tus circunstancias. Ahora puedes controlar tu felicidad por dentro. O sea, puedes mostrarle al todo el mundo que estás en control tú mismo de tus experiencias, sin miedo, sin resentimiento. Pase lo que pase, tú permaneces feliz.

Sin embargo, si no perdonas a tu profesor en la escuela, tendrás miles de oportunidades de aprender a perdonar durante el resto de tu vida. Igual, tu guion está lleno de eventos que parecerán injustos hasta que decidas cambiarte tu punto de vista y empieces a verlos como algo neutral. La película es de verdad neutral. Tú le pones colores según tu actitud de observador. Aprender a observar neutralmente y harás aprendido todo lo que tienes que aprender.

Importantemente, el Perdón es algo totalmente opcional. Tú decides si quieres practicarlo y cunado. Es cierto que no puedes cambiar la vida. Pero si cambias tu actitud, puedes cambiar tu experiencia. Recuerda: el dolor es inevitable, el sufrimiento – opcional. Puedes dejar de sufrir ahora mismo, lo único que tienes que haces es perdonar.

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