Metabolism's role in aging, cancer and more

El metabolismo y el envejecimiento

 

El metabolismo mantiene el organismo vivo y funcionando. Un metabolismo saludable significa una vida larga y saludable mientras un metabolismo dañado conlleva envejecimiento prematuro y un mayor riesgo de mortalidad por todas causas. O sea, el sobrepeso (o la rápida pérdida de peso inexplicada) es solo uno de los problemas metabólicos. ¿Cuáles son los otros problemas y cómo mantener un metabolismo óptimo para vivir más tiempo? Estas son las peguntas que trato de responder en el artículo de hoy. 

Vyara

El metabolismo – mucho más que un mecanismo para controlar el peso

El metabolismo es la suma de las reacciones químicas para descomponer los alimentos y convertirlos en la energía llamada ATP (trifosfato de adenosina). Son las mitocondrias (orgánulos celulares) que producen ATP y esto sucede con o sin oxígeno. El ATP es necesario para todos los procesos y funciones de un organismo: la formación de células nuevas, respiración, digestión, eliminación, regulación hormonal, mantenimiento de peso óptimo, etc. Células sanas producen ATP vía respiración (es decir, en la presencia de oxígeno) mientras células cancerosas producen ATP vía fermentación (o sea, sin oxígeno). Y ya sabes qué es lo que fermenta, ¿no? ¡El azúcar! Así, el azúcar resulta la comida más conveniente para el cáncer.

Crucialmente, la producción de energía a través da la descomposición de alimentos es solo una parte del metabolismo. La otra es el proceso llamado autofagia – un acto de auto canibalismo donde las células atrapan sus propias proteínas defectivas y se las comen para producir la energía necesaria para la formación de proteínas nuevas. Es decir, la autofagia es un mecanismo de mantener la salud de las células y las tejidas a través del reemplazamiento de proteínas defectivas con proteínas saludables. Así, la autofagia juega un papel importante en la homeostasis metabólica ya que previene degeneración, envejecimiento y hasta la muerte. De hecho, la autofagia incluso puede limpiar el daño mitocondrial que bloquea la habilidad de las mitocondrias de respirar y así previene la formación de cáncer.

Entonces, para optimizar el metabolismo tenemos que minimizar el daño de las mitocondrias y aumentar la respiración mitocondrial (ya que las mitocondrias están en el centro del metabolismo y su habilidad de “respirar” determina la salud metabólico). Además, tenemos que facilitar el proceso de autofagia (para que el cuerpo siga regenerándose en vez de degenerar). El resultado de un metabolismo óptimo es buenos niveles de energía física y mental, claridad, concentración, buena memoria y cognición, facilidad de mantener peso saludable, salud cardiovascular, etamina, buena función del sistema digestivo, equilibrio hormonal y mucho más.

En cambio, un metabolismo dañado produce fatiga, depresión, sobrepeso (o rápida pérdida de peso inexplicada), arrugas, piel seca, insomnio, antojos de azúcar o sal, sed, constipación, indigestión, dolores crónicos, inflamación, problemas cardiacos, diabetes, desequilibrio hormonal, cambios del humor, cáncer, envejecimiento y muerte prematura.

Ahora, ¿Cómo mantener un metabolismo saludable? Las prácticas que minimizan el daño mitocondrial y facilitan el proceso de autofagia son bastante conocidas: reducir el estrés, dormir lo suficiente, hacer ejercicios, comer sano, practicar ayuno intermitente y corregir las deficiencias de vitaminas y minerales. También es importante que aprendamos las lecciones de nuestras experiencias y que sigamos adelante dejando el dolor y el resentimiento en el pasado – esto es el equivalente mental de respiración y autofagia (y como ya se sabe, el cuerpo y la mente siempre van juntos).

Además, hay dos otros factores que influyen en el metabolismo: la función tiroidea y la insulina. Las hormonas tiroideas actúan directamente sobre las mitocondrias y controlan la producción de la energía. Por lo tanto, una tiroides disfuncional significa un metabolismo dañado. Para mejorar la función de la tiroides hay que bajar los niveles de inflamación en el cuerpo, hacer ejercicios, dormir lo suficiente y corregir cualquier deficiencia de micronutrientes. También es importante que uno trabaje en la habilidad de comunicarse y expresar sus verdades emociones y deseos. La supresión de dolor emocional y la falta de autenticidad en las relaciones influyen en la tiroides negativamente.

Y por último, veamos el papel de la insulina en el metabolismo. El hígado y el páncreas trabajan juntos constantemente para manejar el metabolismo del azúcar. Sin embargo, falta de sueño y ejercicios por encima de un consumo excesivo de azúcar y comida ultra procesada nos hacen menos sensible y más resistente a la insulina. La resistencia a la insulina significa que necesitamos cada vez más insulina para controlar los niveles de azúcar en la sangre. Esta situación conlleva mochos problemas ya que cuanta más insulina hay en la sangre, más inflamación y daño mitocondrial ocurre, menos producción de energía vía respiración y más fermentación. Por eso la resistencia a la insulina está en el fondo del síndrome metabólico –  un conjunto de condiciones asociadas con un riesgo elevado de diabetes, obesidad, problemas cardiacos, inflamación crónica, insuficiencia renal, accidentes cerebrales, demencia y muerte prematuro. Por supuesto, la mente es importante también aquí. El estrés mental eleva el cortisol y la insulina y así aumenta la resistencia a la insulina. En el nivel emocional la ansiedad puede destrozar el metabolismo de la misma manera que el consumo excesivo de azúcar. O sea, la mente y las emociones no se pueden descartar y las tenemos que cuidar junto con la dieta y los ejercicios físicos si queremos optimizar el metabolismo y minimizar el riesgo del síndrome metabólico.

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