De maldición a bendición


¿Tienes tu favorita ‘historia de mi vida’ relacionada con algún desafío persistente? ¿Alguna dificultad que no hayas podido superar a los años y por la que te sientes maldito: mala suerte en el amor, el trabajo, la familia, las amistades, la salud mental o física? A continuación, explico cómo tu desafió te puede ayudar a descubrir tus talentos innatos y cómo puedes usarlos para transformar la maldición en bendición.

Vyara

¿De dónde viene la felicidad?

Todos estamos sufriendo algún desafío ‘crónico’ en nuestra vida: profundo miedo o ansiedad, ira constante, indecisión, envidia, depresión, realidad de escasez, oportunidades perdidas, rechazo, mala suerte, alcoholismo… Todos estos sufrimientos (y muchos más) están relacionados con un sentido profundo de insuficiencia – insuficiencia de amor, de apreciación, de atención, de riqueza, de salud, de alimentos, insuficiencia de conocimientos, de seguridad, de justicia, etc. Esta profunda (y también profundamente distorsionada) percepción de carencia nos pone en situaciones donde nos sentimos malditos: nunca encontramos el amor, nunca ganamos lo suficiente, siempre tenemos problemas con el jefe, no dejamos de sentirnos enojados, deprimidos o preocupados… (Ya puedes completar la lista con tu favorita ‘historia de tu vida’ persistente.)

Ahora, ¿hemos nacido de esta manera? Sí y no. ¿Estamos destinados a continuar de este modo? Otra vez – sí y no. Ya sabes que hay dos caras de la medalla, ¿no? Y que las dos caras son opuestas exactas. Es decir, si estas mirando la ira en un lado, la serenidad está al otro; si tienes el alcoholismo en un lado, al otro lado tienes la sobriedad; y si te enfrentas con la pereza en un lado, la actuación decisiva siempre está al otro lado.

Importantemente, todos llevamos por lo menos una ‘medalla’ donde la visión dualista del mundo se ha ido al extremo. Es más, las dos caras de la medalla están presentes al mismo tiempo. O sea, la maldición y la bendición siempre coexisten. De pequeños nosotros tendemos a conectar más con la cara positive y nos sentimos benditos. Luego nos enfrentamos con la vida y con la cara negativa de la medalla, empezando a sentirnos malditos. Más importante aún, tu maldición te da una pista de cuáles son tus talentos innatos.

Así, la gente que tiene miedo también tiene la capacidad más grande de valor ya que el miedo y el valor son dos caras de la misma medalla. Igualmente, la gente con problemas de la ira tiene la capacidad más grande de serenidad, mientras los mentirosos patológicos tienen la capacidad más grande de autenticidad; y los alcohólicos, por supuesto, tienen la capacidad más grande de sobriedad.

En efecto, nuestra bendición es nuestra maldición pero lo contrario también es cierto – nuestra maldición es nuestra bendición. Es decir, la maldición y la bendición coexisten y representan dos maneras distintas de ver la misma cosa. Importantemente, hay una tercera fuerza que tenemos que incluir aquí, si queremos conectarnos con nuestra potencia innata de transformación y nuestra capacidad interna de felicidad. Esa tercera fuerza es el Ser Superior, también llamada el Observador (algunos la llaman Dios), y ella encama nuestra habilidad de neutralizar opuestos integrándolos en la totalidad. Entonces, piensa a tu enojado ser como un ser inferior y piensa a tu tranquilo ser como otro ser inferior. Ahora, invoca a tu ser superior y empieza a observar tus dos seres inferiores de una manera neutral, sin juicios y sin apegos. Precisamente en este momento, mientras estás reconociendo los opuestos conflictivos y los permites que coexistan y que se unan gradualmente, ya estás transformando tu percepción dualista y te conectas con una realidad non dual. Allí mismo está el acceso a opciones, posibilidades ilimitadas y elecciones consientes de quién quieres ser y cómo quieres responder a la vida.

Ahora, ¿cómo realmente se invoca el Ser Superior? Primero, busca ayuda a través de algún modo de terapia (eso puede ser opcional para algunos). Segundo, dedícate a meditación, introspección y contemplación (eso es crucial para todos). Tercero, no esperes resultados maravillosos a corto plazo. Todo esto es un proceso. Tus seres inferiores lo quieren todo y lo quieren ahora. Pero tu ser superior ya lo tiene todo. Por eso, cuando te pongas nervioso e impaciente, vuelve a la meditación, la contemplación y la introspección. Así te contectas con tu Ser Superior, él que ya sabe que todo lo que necesitas para superar los desafíos ya lo tienes. O sea, no dejes de mirar profundamente dentro de ti porque la felicidad viene precisamente de allí.

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